viernes, 18 de agosto de 2017

Peer Gynt, de Henrik Ibsen


Hace mucho que quería leer (o ver) teatro de Henrik Ibsen. Algunas de sus obras más conocidas las había visto, como Enemigo del pueblo, pero me apetecía volver a leerlo con una obra de teatro diferente. Elegí Peer Gynt, una de sus primeras piezas, que escribió para ser leída y no representada. Me ha gustado mucho, sobre todo la primera parte, ambientada en el bosque e inspirada por el folklore noruego. Pero no es el Ibsen más típico: si queréis un drama social, en Peer Gynt no lo vais a encontrar.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Todo está iluminado, de Jonathan Safran Foer

Todo está iluminado fue el primer libro de Jonathan Safran Foer, un joven autor estadounidense del que ya he hablado para bien y que se estrenó con un enorme éxito de ventas. Tan fuerte, tan cerca me gustó tanto que leer éste era obligado... y quizás por las expectativas no lo he disfrutado tantísimo como esperaba. Pero sí es un libro, y sobre todo un autor, al que merece la pena acercarse.

jueves, 27 de julio de 2017

El halcón maltés, de Dashiell Hammett

Con El halcón maltés me prometieron entretenimiento, y una clásica novela negra. La verdad es que a ratos tuve la impresión de haber visto ya algo parecido, pues este libro es como un guión cinematográfico. Eso hace muy muy fácil imaginar a Humphrey Bogart con un cigarro y llamando a su secretaria preciosa. Si os apetece pasar un buen rato éste es vuestro libro.

jueves, 13 de julio de 2017

Cartas desde mi molino, de Alphonse Daudet

 Hace unos meses decidí hacer la maleta e irme a París durante dos semanas: para aprender algo de francés y, por qué no, creerme bohemia. En el curso de francés que hice durante el que recordé los tiempos del colegio me hablaron de las Cartas desde mi molino: una recopilación de cuentos de la Provenza que eran, en teoría, fáciles de leer. Ni corta ni perezosa, no sé si para leer o como souvenir, lo compré en la librería de la esquina. Creo que la profesora tenía razón: es fácil, porque con mi nivel he conseguido entender bastante sin abusar del diccionario. Pero para leerlo sin peligro de perderos la mitad, yo creo que necesitáis un B1, nivel que yo no tengo ni de lejos. 

jueves, 6 de julio de 2017

El mal de Portnoy, de Philip Roth


Cuando hace unos meses anunciaron que Bob Dylan había sido premiado con el Nobel de Literatura no pude evitar sorprenderme y, antes de emitir un juicio, preguntarme qué otras opciones había. De los autores más nombrados como candidatos sólo había leído a Murakami, que no me gusta, así que me faltaban argumentos (como a tantos otros, hayan apoyado o no la decisión), para hablar del tema. Decidí leer más posibles Nobeles, y empiezo con Philip Roth: como Dylan es estadounidense, escribe en inglés y es judío, y algunos dijeron que dárselo a Dylan era más cómodo que premiar a Roth. Aquí os hablo de El mal de Portnoy, la obra que le hizo famoso: un monólogo de Portnoy con su psicoanalista muy explícito donde Roth habla de los judíos estadounidenses.

martes, 20 de junio de 2017

Romancero gitano, de Federico García Lorca (editado por Mil Coeditores)


Cubierta del libro (ilustración de Fernando Vicente)
Hace tiempo un amigo me propuso ser mecenas: así, con estas palabras. En la página de crowdfounding de Verkami leí que el grupo Mil Coeditores (asociación de más de doscientos artistas entre los que se encuentra La d muda) se disponía a editar el Romancero gitano de Lorca, ilustrando sus poemas, y que yo podía participar en el proyecto. No me resistí, y hace poco pude por fin ver el resultado: un libro precioso, por el texto y por la cuidada edición, que espero sea sólo el primero de nuevos proyectos y colaboraciones. 

lunes, 12 de junio de 2017

Paradiso, de José Lezama Lima

Como tantos otros, llegué a Paradiso de la mano de Julio Cortázar. En su La vuelta al día en ochenta mundos invita a su lectura, elogiando el trabajo de Lezama Lima, y yo, como tantos otros incautos, tras leer a Cortázar pedí como regalo de cumpleaños Paradiso. La dedicatoria data del 2004, cuando abandoné la lectura por compleja, y trece años he tardado en retomarla. Paradiso apareció hace poco en una lista como ejemplo de libro con fama de aburrido, al lado de Moby Dick y El Quijote. Verlo entre obras de ese calibre me animó a rescatarlo de su abandono temporal, y esta vez lo devuelvo a la estantería habiendo cumplido. Creo que es un error leerlo sin conocer la lírica de Lezama, y también llegar a él por Cortázar, pero pese a su dificultad, esta vez pude apreciar los motivos de su elogio.